La corrección de traducciones es una fase integral del proceso de traducción que debe ser realizada por un traductor profesional especializado en revisión y edición.

Tras trabajar durante casi una década como correctora de traducción en plantilla, escribo este artículo con la intención de que sirva
como guía a proveedores de servicios lingüísticos, gestores de proyectos y empresas que ofrezcan contenido multilingüe, a la hora de gestionar la corrección de sus traducciones.

Estos son los principales aspectos que se miran con lupa en la fase de corrección de una traducción:

1) Corrección de traducciones erróneas o inexactas:

Este es el punto más importante, por supuesto. En la fase de corrección de la traducción debemos asegurarnos de que todo el significado del texto origen se ha transmitido correctamente al texto destino. Esto incluye todos los matices y dobles sentidos.  

2) Coherencia terminológica:

Bajo mi punto de vista, esto es algo que distingue claramente a una traducción profesional de una amateur. Las palabras clave del texto original deben traducirse de forma coherente (es decir, siempre del mismo modo) a lo largo de la traducción. Las incongruencias terminológicas despistan y confunden al lector, que no sabe si nos seguimos refiriendo al mismo concepto o a una idea nueva. 

3) Adhesión a los glosarios o terminología proporcionada:

Si existen glosarios o listados de terminología proporcionados por el cliente, el corrector debe asegurarse de que se han seguido a rajatabla y sin excepciones, incluido el uso de mayúsculas/minúsculas.

4) Gramática, sintaxis y puntuación correctas:

El texto destino debe tener una gramática impecable, y es tarea del corrector profesional garantizar que se han seguido todas las reglas gramaticales de la lengua destino. También son esenciales una sintaxis perfecta y una puntuación correcta en todo el texto.

5) Corrección de erratas y revisión de cifras, datos y nombres propios:

En esta fase se corrige cualquier errata y se comprueba que todos los nombres propios se han escrito correctamente y que todos los datos y cifras son correctos y se han escrito de acuerdo a las convenciones del país de destino (ej. uso de punto/coma para separar decimales).

6) Estilo adecuado:

Con “adecuado” me refiero al estilo apropiado para el tipo textual que estemos trabajando. Aquí nos fijaremos en el registro (ej. coloquial/formal), en cómo nos dirigimos al lector (ej. de forma directa/con imperativos, etc.) y en que exista una coherencia interna en el texto (ej. usar la misma categoría gramatical en todos los elementos de un listado, etc.). Si el cliente ha proporcionado una guía de estilo, el revisor la leerá detenidamente y se asegurará de que se ha seguido.

7)    Naturalidad:

La traducción no debe “sonar a traducción”, sino que, al leerla, el lector debe pensar que el texto se escribió originalmente en ese idioma. Por eso, al completar el proceso de revisión de la traducción, los correctores profesionales hacemos una revisión monolingüe (es decir, una lectura de la traducción, sin mirar el texto original) para asegurarnos de que suena natural, y hacemos los últimos retoques para asegurarnos que así sea.

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